Isaac
   MONTOYA
PROYECTOS TEXTOS BIGRAFÍA / CV CONTACTO






Éxtasis, Basura envasada 1995-96















El Encanto del Vigilante, Exposición de Burgueses en el Monasterio de Prado, Valladolid, 1996








Unidos por el azar, fotografías de concursos de TV y cajas de CD, 1994







 

Las primeras obras de Isaac Montoya son de finales de los años ochenta y se basaban en la transposición pictórica de las imágenes de la prensa. Unas imágenes teñidas de expresionismo, tanto por el colorido ácido y chirriante como por su configuración en la que se combinan simplicidad y énfasis. No obstante, lo más importante de aquellas obras iniciles es su propuesta de análisis de los vínculos entre la imagen pictórica y las imágenes que desde los medios de comunicación pueblan nuestro imaginario colectivo. Es el comienzo de un diálogo continuado entre imagen pictórica e imagen cultural con el objetivo de establecer y evidenciar complicidades.

En el despliegue de este germinal proyecto artístico hay varios momentos claramente significativos. Por un lado, la incorporación del objetualismo. La identificación entre la cosa y su imagen ha abierto para la práctica artística una vía narrativa y analítica, en definitiva, crítica, que la pintura en su ensimismamiento expresionista no contaba. Sus obras de los primeros años noventa, utilizando fotografías dentro de estuches de CD, que a su vez componían una nueva imagen, constituyen desde la perspectiva contemporánea la extrapolación del tema clásico del espejo y la refracción de la imagen. La imagen final de sus cuadros es una imagen emblemática del colectivo social: un rostro de mujer, una actitud cotidiana…, que se compone de miles de situaciones comunes en las que coexisten la violencia, el sexo, el ámbito familiar o las frases más tópicas. La hipotética imagen ideal construida de fragmentos de vida. El objeto, en este caso el CD, aporta el sentido de lo reductivo, la intercambiabilidad, la tecnología, la metáfora de una vida alienada por la polaridad del deseo.

Isaac Montoya es un artista fronterizo que interroga con las más diversas estrategias (simulación, objetualismo, nomadismo…), ambos lados del espejo de la sublimación artística, arte y realidad. No es un artista que se le pueda encasillar dentro de la pintura, ya que sus obras la desbordan, a pesar del claro sentido de lo plástico y de lo visual. Tampoco intenta situarse en el rigorismo conceptual. Es un artista que básicamente transforma su propia experiencia estética en proyecto artístico, sabiendo que cada obra es una concreción plástica y como tal debe ser un nuevo factor de comunicación estética.

Félix Guisasola

Isaac Montoya: Ensueño y realidad de la imagen.





Estabilidad familiar, fotografías de telediarios 1992







Como cada día,  fotografías de telediarios, 1993







En carne viva, fotografías de células 1994







256 mentiras de amor, 1995































Objetivos de la actualidad, 1998